viernes, 3 de febrero de 2017

CARNAVALES DE CUENTO 1: HOMBRE SIN ROSTRO

Cuando finalmente estuvo a solas en el callejón con el hombre de la capucha quiso conocer su identidad. Él solo le permitió tocar su rostro. Ella había visto su perfil extraño durante los fuegos artificiales de esa noche de carnaval. Luego había sentido su respiración agitada mientras estaban abrazados entre la multitud. Sus dedos se deslizaron en las sombras. Cicatrices, protuberancias, una sensación viscosa. Comprendió entonces su error. El hombre con el que había bailado durante toda la noche no tenía ninguna máscara puesta.

viernes, 9 de diciembre de 2016

FESTEJANDO NAVIDAD (MI NAVIDAD DE CUENTO 2)

Despertó en la bañera, con el agua hasta el cuello. No recordaba nada de la noche anterior, excepto que había festejado la Navidad con amigos. Alcohol, drogas, prostitutas y póker. De a poco imágenes volvían a su mente, como hormigas abriéndose camino a través del cerebro. Veía claramente como una de las chicas se le acercaba y le hablaba al oído, luego consumían cocaína juntos. Ella, vestida de Papa Noel le hacía un strip tease. Él, totalmente descontrolado, mezclaba vodka con éxtasis. Una última imagen, sus manos apretando el cuello de la mujer y la cara de horror de ésta.

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miércoles, 7 de diciembre de 2016

FAMILIA (MI NAVIDAD DE CUENTO 1)

Estaba harto de su esposa, de su suegra y de sus hijos. Las dos mujeres nunca lo habían respetado y los chicos, a medida que crecían, le discutían y no tomaban en serio su autoridad. El odio hacia ellos aumentaba a medida que se acercaba fin de año, época de balance de malos momentos vividos en familia. Cargó el arma que usaba para cazar. En la noche, los disparos se confunden con la pirotecnia del barrio que celebra la Navidad. En el suelo de la casa, los cuerpos sin vida. En la televisión, a todo volumen, un hermoso villancico.

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miércoles, 30 de noviembre de 2016

MUERTOS (NOVIEMBRE DE CUENTO 30)

La mujer abrió los ojos por primera vez en el día. “Estamos muertos”, dijo. Su marido que dormía al lado trató de calmarla. “Yo estoy muerta. Vos estás muerto. Los nenes están muertos”. Volvió a dormirse. Al mediodía se levantó y fue a la mesa donde almorzaba el resto de la familia. “Hoy no voy a comer porque mi estómago está muerto”. No probó bocado. Al día siguiente no quiso caminar, decía que sus piernas habían muerto. La llevaron al hospital más cercano. Le dijeron las tres palabras fatales: Síndrome de Cotard.

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martes, 29 de noviembre de 2016

LA SANGRE DEL DICTADOR (NOVIEMBRE DE CUENTO 29)

En el suelo de cemento del sótano hay unas manchas. Amarronadas, de bordes difuminados por el paso del tiempo. Todos saben lo que son. Todos en el pueblo conocen lo sucedido en ese lugar. Está hasta en los libros de historia. Los niños usan el lugar para sus juegos. Los ancianos se santiguan al pasar por delante. Los escasos turistas se detienen en el lugar y bajan a verlo. Algunas placas recuerdan el hecho. Allí, en ese mismo sótano, veinte años antes, un tribunal popular condenó al dictador. Contra esas paredes cayó su cuerpo acribillado. 

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DERECHO DE ADMISIÓN (NOVIEMBRE DE CUENTO 28)

Los motociclistas llegaron al lugar. Ninguno hablaba, solo se escuchaba el ruido de los motores. A una señal del más viejo, comenzaron a destrozar el bar. Sillas, vasos, botellas, mesas. Todo quedaba reducido a pedazos en cuestión de segundos. Los individuos con cadenas y chalecos de jean estrellaban indistintamente las cosas contra el suelo y las paredes. El dueño del lugar observó atónito la escena hasta que tres individuos lo sacaron del trance y lo golpearon con saña. Así iba a aprender. Nadie echaba a uno de ellos. La casa ya no se reserva el derecho de admisión.

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Foto: LIFE Magazine